CUARTA ETAPA: 1975 - 1999

En 1965, Silvestre Vargas se retiró como músico activo, aunque siguió gravitando en el conjunto hasta su fallecimiento en 1985, y Rubén Fuentes quedó como conductor indiscutible del Mariachi Vargas espectacular.
En esta etapa, el mariachi Vargas de Tecalitlán, se encuentra más preparado que nunca, tanto en lo musical como en lo escénico. Esta presencia triunfadora se logró a base de trabajo arduo y continuo.
Jesús Rodríguez de Híjar deja la dirección del Mariachi Vargas, buscando progreso con su propio mariachi: El Mariachi de América de Jesús Rodríguez de Híjar. José Martínez Barajas (Tecalitlán, 1941) ingresó como relevo en 1975. El grupo se ha convertido en una "marca" comercial, registrada a nivel mundial. Se instituye como una empresa que funciona en todos los niveles: el musical, el administrativo, el comercial, el de la disciplina, el de elección de nuevos elementos y en el de aceptación por parte del público. El mariachi Vargas se vuelve conocido mundialmente y representa a México donde quiera que se presenta.

Viajan por Europa, Japón, Sudamérica, recorren Estados Unidos de costa a costa.
El mariachi, durante la grabación de un disco, ya no toca como agrupación -y menos junto con el cantante, sino que cada sección de instrumentos ejecuta su parte por separado y luego se mezclan las pistas, se agrega la voz del cantante y se produce el disco. Esa forma de grabar agudizó la exigencia de que cada músico toque su parte de manera precisa y puntual y ha determinado que los ejecutantes deben ser músicos de nota.
Pero el estilo, el sabor, ya está establecido, ya cada quien sabe lo que se quiere. Durante la grabación sí se lee nota, pero en las presentaciones siempre se toca todo de memoria.
Heriberto Molina, por afecciones de salud, debe abandonar la ciudad de México y, por consiguiente su lugar en el mariachi. No es sustituido por otro solista, sino que la interpretación de los éxitos se diversifica entre los músicos (que se preparan al máximo vocalmente) y las canciones ahora son interpretadas con ensambles y armonías vocales, en arreglos de 3 y hasta 4 “cuerdas”.

Hacia 1977 el Mariachi Vargas editó tres álbums de música venezolana, que sólo salieron a la venta en aquel país sudamericano. A raíz de los encuentros de mariachi (mariachi conferences), iniciados en San Antonio (Texas) en 1979, se conforma un gran movimiento en los Estados Unidos para la difusión del mariachi.
A principios de los 80’s, el Mariachi Vargas vuelve a marcar la pauta tocando por primera vez junto con una Orquesta Sinfónica. De nuevo, con la dirección, producción y arreglos de Rubén Fuentes, el Mariachi Vargas diseñó y estableció la fusión de las piezas mariacheras con los arreglos sinfónicos. Diversas tradiciones musicales de las regiones de México, junto con éxitos latinoamericanos y renombradas piezas internacionales son acoplados en popurrís que se presentan durante su actuación en los festivales. Vuelve a suceder que otros mariachis tratan de integrar lo nuevo del Mariachi Vargas en sus repertorios.

Se vuelve costumbre una interpretación en la que se incluyen ciertos movimientos corporales por parte de los músicos, ahora se nota un ambiente más suelto y relajado.
Se organizaron conciertos sinfónicos en muchos lugares y se organizan talleres donde los músicos del Mariachi Vargas imparten enseñanza en su música a niños y adultos. Hacia su primer centenario, el Mariachi Vargas de Tecalitlán continúa honrando a su tradición de interpretar fielmente la música del pueblo mexicano. Los conciertos internacionales se vuelven mucho más frecuentes. La modalidad de actuar como solistas de una orquesta sinfónica se ha vuelto cotidiana; Guadalajara, Querétaro, Veracruz, Ciudad de México, Monterrey, y ciudades del sur de Estados Unidos, han apreciado y disfrutado las actuaciones del Mariachi Vargas Sinfónico.