SEGUNDA ETAPA: 1931-1949
En esta etapa, sucede la transición de músicos de medio tiempo hacia músicos de tiempo completo, dedicados a las giras y asociados luego a los medios de comunicación masiva. Pronto establecen su residencia en la ciudad de México, aunque sus integrantes regresaban periódicamente a su región de origen. Nunca fue parte de la tradición de la Plaza Garibaldi, pues gracias al auspicio del presidente Cárdenas, el trabajo no faltaba. Acompaña a cantantes afamados o incluye por su cuenta a un cantante solista. Entre sus integrantes se cuentan cada vez más músicos no originarios de Tecalitlán; todavía Gaspar Vargas, el fundador, aparece como guitarrista, aunque es retirado del conjunto en 1953. Es una etapa compleja en que se sucede una serie de cambios que conducen progresivamente al Mariachi Vargas desde el campo del mariachi tradicional al ámbito del mariachi moderno.

Hacia los años 1928 a 1930 el Mariachi Vargas ya tocaba en ciudades cercanas a Tecalitlán (Tuxpan, Tamazula, Ciudad Guzmán y Colima). Tenían mucho trabajo y así pasaron esos dos o tres años. En 1930 fueron a trabajar a la ciudad de México, representando al estado de Colima, en una fiesta que el presidente Pascual Ortiz Rubio le ofreció al general Plutarco Elías Calles a su regreso de un viaje por Europa, donde hubo la representación lo más típico y más localista de cada lugar de la república.
En 1931, un empresario de Tijuana los contrata y Manuel Mendoza no quiso ir porque ya estaba de edad avanzada. Es por eso que se invitó a Francisco Álvarez, un arpero de Tamazula. Ese mismo año, Silvestre Vargas toma la dirección del mariachi y, como primer paso en su reorganización, decide agrandarlo invitando a dos elementos más.

Hacia 1933, dotó de uniforme a su grupo de, ahora, siete elementos con una versión del traje de charro campero. Después sí vistió a su mariachi de charros, pidió dinero prestado al presidente municipal de Tecalitlán y le pagó con serenatas en la plaza. Ese año triunfaron en otro concurso de Guadalajara y se quedaron dos meses. Después, durante la campaña electoral de Lázaro Cárdenas, anduvieron con él por todos los ranchos de Jalisco.
En 1934, el conjunto se trasladó definitivamente a la capital mexicana y, con el aus¬picio del presidente Lázaro Cárdenas, obtuvo trabajo estable en la Jefatura de Policía del Distrito Federal, bajo las órdenes de Miguel Lerdo de Tejada (director de la Orquesta Típica de la ciudad de México) y empezaron a amenizar las fiestas y reuniones de los amigos del Presidente, y desde 1937 empiezan a grabar sus primeros discos y a hacer intervenciones en el cine nacional. “Así es mi tierra”, fue su primera película y, a la fecha, han intervenido en más de 200 películas.

En 1941, ante la insistencia de Emilio Azcárraga Milmo de la XEW, en un intento por modernizar el sonido del mariachi, integran a Miguel Martínez primero como prueba y después definitivamente. Miguel Martínez comentó ser el primer integrante no originario de la comarca, y debido a la aceptación de su interpretación, por parte del público, queda como trompetista definitivo del grupo y es, a partir de entonces, cuando la trompeta se consolida como un instrumento definitivo de la agrupación. En una entrevista, Miguel Martínez puntualizó: "Yo toco con el corazón... El mariachi es una música que debes sentir, dentro de tu pecho, debes sentir la música para poder tocarla bien. Tienes que tocar (la trompeta) con el ritmo y sentimiento de la vihuela y el guitarrón, cuidando su fraseo y al mismo tiempo uniendo el sonido de tu trompeta con el violín". A la fecha, se le considera a Miguel Martínez como el creador del estilo mariachero de trompeta y el mejor ejecutante de ese instrumento.

En 1944, Rubén Fuentes (músico de buena cuna, hijo del concertista de violín: Agustín Fuentes) se integró al mariachi como violinista.

Pronto aprendió de Silvestre Vargas la tradición de los sones mariacheros y de Manuel Esperón la tradición de la composición nacionalista para películas y discos. Dos años después, de común acuerdo con Silvestre Vargas, tomó la dirección musical del grupo e inició la adecuación de los sones a partir de la técnica de solfeo. Exigió a los demás músicos que se prepararan musicalmente (de hecho, el trompetista Miguel Martínez inició su aprendizaje en la técnica musical). Varios de los integrantes del grupo se vieron forzados a retirarse, porque se negaron a la intención modernizadora de Fuentes.

Hacia el final de esta etapa, y gracias a la visión de Rubén Fuentes, la imagen y sonido del grupo cambió, se exigió mayor presentación y conocimiento y el mariachi se preparó para superar el concepto despreciativo que la clase acomodada tenía de ellos.